Viaje de Moondrop II a Quequén

Nuestro consocio y capitán del Moondrop II Germán Iadarola nos cuenta la singladura Núñez- Puerto de Quequén del pasado verano de 2022. Sin dudas una experiencia única a un destino distinto.

Atardecer en rio Quequén

A las 6 AM del viernes 28 de enero zarpamos con vientos suaves del cuadrante Este con vela y máquina ganando barlovento, hasta que con el transcurso de las horas y donde la costa se va abriendo y con más intensidad de viento, apagamos el motor.

Llegando a Punta Indio alrededor de las 1800, filamos escotas y anochecimos en la Bahía de San Borombón. La noche fué tranquila con viento estable navegando a un descuartelar.
A la mañana temprano del 29 estábamos a la altura de Punta médanos, donde establecimos el asimétrico.

Llegando a la altura de Mar del Plata anocheció, calmó el viento y se franqueó más, por lo que procedimos a bajar el asimétrico y continuamos navegando con Mayor, Yankee y Trinquetilla. Dejándole respeto a las restingas del Faro de punta Mogotes hicimos rumbo directo a Quequén, conveniendo una rutina de guardias típicas de 2 horas por 4 de descanso.

Amanecimos pasando Miramar, y nos pegamos a la costa, donde el viento refrescó y rotó al oeste, de tierra.
Arribando al Puerto de Quequén el domingo 30 de enero a las 0730, pudiendo divisar en los balnearios los últimos parroquianos que regresaban de la noche anterior.
Acercándonos a las escolleras nos recibieron los lobos marinos, una vez traspuestas éstas hay una olla bastante grande, continuamos, atravesamos el puerto y remontamos el rio hasta justo hasta antes del puente que une Quequén con Necochea en donde se encuentra la agrupación Vito Dumas.

Nos acoderamos a un velero que estaba amarrado a dos boyas en medio del río.
Más tarde desembarcamos y fuimos muy bien recibidos por la gente de la agrupación, en dónde nos ofrecieron 3 días de amarra de cortesía y pusieron a nuestra disposición todas las instalaciones. (baño con ducha, parrillas adentro y afuera, heladera, etc.)

Después del brindis de rigor y un breve descanso, Manuel Asencio tuvo que regresar para atender compromisos laborales, por lo que junto a Sergio Cavarozzi continuamos planificando el regreso, esperando la ventana meterológica favorable. Asi, agradeciendo la hospitalidad recibida por todos, una vez realizados los trámites de rigor, zarpamos pasado el mediodía del jueves 3 de febrero.
En la desembocadura, nuevamente decenas de lobos marinos salieron a despedirnos. Al rato armamos el equipo de pesca y tiramos una línea con señuelo que nos acompañó hasta la mañana siguiente, en la que tuvimos la grata novedad de pescar una anchoa de banco de casi 3 kilos la que al mediodía fue horneada con verduras.

Singladura placentera cerca de la costa disfrutando del paisaje con vientos francos.
Al anochecer el viento fue bajando de intensidad y esperábamos para más tarde un frente frío del sur.
Alrededor de las 3:30 llegó el frente, más fuerte de lo anunciado cuando estábamos navegando por la mitad de la Bahía de San Borombón. Después de un par de horas en que pasó el diluvio y el viento amainó un poco, con vientos fuertes de SO seguimos rumbo a Buenos Aires.

Arribamos a CUBA, después de haber recorrido unas 700 millas, el sábado 5 de febrero a la noche con la alegría y el disfrute después de casi dos años sin poder crucerear por la pandemia.

 

NdA: El Moondrop es un velero Volker 41 y 1,87 mts de calado.
 

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