Nuestro maestro y su barco

Hace unas semanas, parte de la historia de CUBA, de la náutica y del Rio de la Plata se fue para siempre. A mediados de enero, en el acceso al Puerto de La Plata, se reportó el hundimiento del Cerrazón, velero que perteneció a Alfredo Taullard y que ayudó a escribir la historia de CUBA en el rio. Fue uno de los primeros barcos del club en acercarse a Núñez y en realizar trabajos de relevamiento para la realización de cartas náuticas.

El CERRAZON en la actualidad, con todas las modificaciones que cambiaron su aspecto.

Los procesos de valor institucional los construyen los líderes con sus sueños, sus ideas y sus proyectos. Nos regalan su visión a largo plazo. Son como una brújula que señala, firme, el largo camino por recorrer. La misión de quienes los continuan a cargo de una institución es seguir ese camino, esa visión, paso a paso, día a día, con el firme propósito de que ese fuego no se apague.
 
Hay líderes silenciosos que son respetados pese a su bajo perfil. Aunque no aspiren a un título o cargo en particular, desprenden una enorme sabiduría. Responden a aquello de que: “se enseña con lo que se dice y se educa con lo que se hace”. Son líderes absolutos.
 
Un gran maestro de nuestro deporte fue, sin duda alguna, Alfredo Taullard. Todos los que lo conocimos pudimos aprender infinitamente de él, tanto de sus conocimientos como de su ejemplo. Sus contribuciones fueron más allá del Club, se extendieron a otros navegantes, locales y extranjeros. 
 
Curiosa y frecuentemente, las historias de las instituciones y de los líderes van acompañadas por objetos que se identifican con ellos. Náutica, por ejemplo, tiene su emblemático edificio, fiel al estilo de la primera casilla isleña en que se instaló el deporte. Alfredo Taullard tenía al CERRAZÓN, barco desde el cual realizó muchísimos trabajos de relevamiento que, luego, se traducían en una Cartografía única, precisa y confiable. Cartas Náuticas, Cuarterones y todo tipo de ayuda a la navegación, realizadas a mano alzada, con arte además de ciencia.
 
El CERRAZÓN, en manos de otros dueños, se hundió el pasado domingo 12 de enero. Lo cierto es que tenía muchos años, muchas modificaciones que habían transfigurado su aspecto clásico y en su larga historia, no siempre pasó por la manos de capitanes sabios. La noticia fue eclipsada mientras todos seguíamos, apasionadamente, la regata a Punta del Este, en la que participaban con éxito varios barcos de CUBA. Ese día, mucho viento y una ola considerable, llevaron a que Rada la Plata fuera un escenario complicado que hizo de las suyas con el querido CERRAZÓN. Todos los ocupantes resultaron ilesos, pero el barco se destruyó contra las largas escolleras del canal.
 
Y así se fue un poco de la historia de CUBA.
 
Sin víctimas, casi sin que nos diéramos cuenta, el barco fue llamado por el Maestro para “relevar aguas desconocidas”. Fue a través de una breve noticia que lo pudimos advertir. Sólo dejó una pista, la de su historia, la de su misión cumplida aquí, entre nosotros.
 
Nota: El CERRAZÓN, con Alfredo Taullard a bordo, fue uno de los primeros barcos de CUBA en acercarse a Núñez en misión exploratoria, para efectuar los relevamientos iniciales de lo que hoy es el puerto que disfrutamos. Lo hizo cuando CUBA aún tenía su Sede Náutica en San Isidro y se estaba trasladando, movido por el empuje de Jorge Prota, a paso sostenido, hace más de 60 años.
 

  • Foto 1: Cuarterón del Acceso a la Barra de San Juan realizado por Alfredo Taullard. Uno entre cientos de brillantes trabajos producto de sus propias observaciones. Nunca faltó el nombre o el escudo del Club en los mismos.
    ¿Qué mejor representante podíamos tener?
  • Foto 2: Otra de las tantas publicaciones de Alfredo Taullard (década del ’40). Esta corresponde a la Revista Barlovento (que editaba Marcelo Biassoti, padre de Hernán). Corresponde a una serie referida al tema Nudos. Como se ve,  se hace referencia al Curso de Cabuyería que dictaban en CUBA con Alberto Migone. Taullard está a la derecha fotografiando los nudos para el artículo de la mencionada Revista. En cabuyería era inigualable.      
Galeria de fotos: 

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